Crecimiento de la fe cristiana en España aumenta los prejuicios y ataques contra las iglesias

El número de personas que se declaran evangélicas en España se ha multiplicado por diez en los últimos 20 años, y el movimiento ya se presenta como la segunda confesión religiosa del país, después de la Iglesia Católica. 


Imagen: Infobae.

De acuerdo con el Observatorio del Pluralismo Religioso, hoy hay más de 4.000 lugares de culto evangélicos distribuidos por 800 municipios, una expansión que se refleja en la apertura de nuevas iglesias y en el aumento de la presencia física del evangelismo en ciudades grandes y pequeñas.

Detrás de este crecimiento hay varios factores: la inmigración latinoamericana, la conversión de población gitana a la fe evangélica desde mediados del siglo XX, y la instalación de numerosas congregaciones brasileñas y de otros países de América Latina. Organizaciones como FEREDE y Evangelismo a Fondo España señalan que el pueblo evangélico ya llegaría a alrededor de 1,5 millones de fieles frecuentes, lo que convierte a España en uno de los casos de mayor expansión evangélica en Europa occidental.

En paralelo a este crecimiento, han surgido reacciones de rechazo. Medios y ciertos sectores de la sociedad han calificado el avance de las iglesias evangélicas como “preocupante”, algo que muchos líderes cristianos perciben como prejuicio disfrazado de análisis social. La televisión pública española, por ejemplo, generó polémica al usar ese calificativo en un informe sobre el evangelismo, lo que obligó luego a la emisora a emitir una disculpa por la forma tendenciosa y estigmatizante en que abordó la fe evangélica.

Las iglesias evangélicas brasileñas, en particular, han sido blanco de prejuicio religioso y racial en algunas ciudades. La apertura de nuevos templos de origen brasileño ha encontrado resistencia de vecinos y autoridades que, en algunos casos, han intentado obstaculizarlos, amparándose en normas de convivencia o incluso intentando limitar la predicación en ciertos espacios.

En otro frente, hubo una medida judicial que prohibió temporalmente a un pastor y su iglesia predicar en la vía pública, un hecho que el ámbito evangélico ha calificado como un precedente preocupante para la libertad de predicación y de expresión religiosa. La Iglesia ha denunciado que, en el nombre de la “tolerancia”, a veces se restringen prácticas religiosas específicas, mientras otras confesiones tienen un espacio más amplio.

Desde la perspectiva de la presión social, hay un doble discurso: por un lado, se afirma que la libertad religiosa está garantizada, y por otro, se tolera con restricciones la visibilidad pública de algunos grupos de fe. Iglesias evangélicas en España sostienen que lo que resulta “verdaderamente preocupante” no es el crecimiento de una comunidad de creyentes, sino la forma en la que la sociedad y los medios estigmatizan esa expansión, asociándoles con ideas de “invasión” o “peligro”.

El crecimiento evangélico en España se percibe como una oportunidad de llevar el Evangelio a una sociedad cada vez más secularizada, pero también como un llamado de atención sobre la necesidad de vivir la fe con humildad, justicia y respeto. La experiencia de prejuicio puede despertar compasión y prudencia en la forma de evangelizar, recordando que la fuerza del cristianismo nunca debería basarse en imposición, sino en testimonio y servicio.





Fuente: https://www.bibliatodo.com

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